Personal quote

Fear less, hope more, eat less, chew more, whine less, breathe more, talk less, say more, hate less, love more, and all good things will be yours.

31 de enero de 2011

Viniendo en coche, llovía. Una gotita se estrellaba contra el cristal y caía describiendo una curva, otra gotita y otra más. Hasta que mi madre me despierta de mi ensimismamiento:
-Te veo triste, ¿pasa algo?
-No, es solo la lluvia.
Cuantas veces nos excusamos, cuantas veces le echamos la culpa a la lluvia.
Mirada perdida, brisa de suspiro, continua la conversación:
-Eso mismo he pensado yo esta mañana, pero luego he decidido que no tengo nada por lo que estar triste.
-Mmm, sí.
Claro, es fácil cuando no critican tu forma de ser, toda ella, con tus obsesiones e imperfecciones. Estás tú ahí intentando evadirte, olvidarte de todo y ¡pum! llegan y te atan con un cordoncito para traerte de vuelta a la Tierra.

20 de enero de 2011

Acabo de sorprenderme con lo hábil que se ha hecho mi poderosa mente (¿o débil?) para quedarse en el blanco más vírgen, puro, cegador.

Las palabras sortean todos los pendientes de una oreja, cogen la autopista de un oído a otro y ni siquieran mis neuronas las alcanzan para multarles por exceso de velocidad. Llegan a su destino y se descuelgan por el alfeizar de la otra oreja.

Fijo mi mirada en el difuso horizonte y de repente, involuntariamente, canto alto. Canto con energía, para abortar los pensamientos que empiezan a nacer en mi cabeza.
Así que nadie se sorprenda si a lo largo del día, de forma intermitente, canto.

Horizontes imposibles

14 de enero de 2011

"Se ha calculado que los adolescentes escuchan música un promedio de 40 horas a la semana. 
Desde que se levantan hasta que se acuestan, e incluso muchos de ellos duermen con música. Es utilizada como música de fondo y  acompañamiento desde la ducha, mientras hacen los deberes o ayudan en las tareas de casa, cuando van en metro, bus, coche o moto, o mientras ven la televisión o hablan con los amigos."
La música, celda de los pensamientos que puedan rayar la obsesión. Comienza un canción y te olvidas de la bronca de tus padres. No la dejas acabar, cambias, dejas de sentir el pantalón que te aprieta más que el mes pasado. Saltas cinco para ocupar tu mente con un buen recuerdo. Retrocedes dos, derramas las lágrimas que luchan por salir de su cárcel desde hace tanto tiempo.
La música, tren de alta velocidad al País de Nunca Jamás.  Pero siempre hay algún cocodrilo que te recuerda: "tic, tac, tic, tac; es hora de crecer".


8 de enero de 2011

Babilonia nos ciega y nos miente; y aun así, como borregos nos dejamos llevar.
Pero conservo la esperanza de encontrar otra manera de vivir, aunque haya que nadar a contracorriente.

Somos una enfermedad de la que no se sabe cura.
No sabemos que queremos y aún así reivindicamos.
Somos carne de cañón y adrenalina, una raza que es capaz de creerse sus mentiras.

2 de enero de 2011

Apartar la mirada

Nochevieja. Karaoke. No dudaría.

Puedo leer en sus ojos esquivos el remordimiento de conciencia. Un vídeo demasiado real para unas fiestas demasiado consumistas y superficiales. Se cambia de canción, un trago de champán, un mensaje de felicitación  y problema evaporado.

Lamentablemente el problema sigue ahí; por lo que quizás en Navidades (no excluye el resto del año),  deberíamos preocuparnos menos en cuidar que nadie rompa la figurita del niño Jesús y mirar más que nada ni nadie rompa las vidas de las personas que más nos necesitan.