Nochevieja. Karaoke. No dudaría.
Puedo leer en sus ojos esquivos el remordimiento de conciencia. Un vídeo demasiado real para unas fiestas demasiado consumistas y superficiales. Se cambia de canción, un trago de champán, un mensaje de felicitación y problema evaporado.
Lamentablemente el problema sigue ahí; por lo que quizás en Navidades (no excluye el resto del año), deberíamos preocuparnos menos en cuidar que nadie rompa la figurita del niño Jesús y mirar más que nada ni nadie rompa las vidas de las personas que más nos necesitan.
