Pero conservo la esperanza de encontrar otra manera de vivir, aunque haya que nadar a contracorriente.
Somos una enfermedad de la que no se sabe cura.
No sabemos que queremos y aún así reivindicamos.
Somos carne de cañón y adrenalina, una raza que es capaz de creerse sus mentiras.
No sabemos que queremos y aún así reivindicamos.
Somos carne de cañón y adrenalina, una raza que es capaz de creerse sus mentiras.