En el caleidoscopio del arte, donde solo hay armonía.
Novelas de Dostoyevski, óleos de Turner, versos de Estellés, composiciones de Einaudi, fotografías de McCurry. Denuncian miseria, plasman caos, lamentan ausencias, resuenan en silencio, reflejan quebranto.
En caleidoscopio del arte, donde la fealdad no existe.
Con él y desde él, todo es belleza. Y yo la he buscado incansablemente. En todos los pliegues de mi piel, en todos los ángulos de mis huesos.
Así me entrego y así me consumo, en sus brazos, a sus pies.
