Se acabó, sin sobresaltos. Como la tormenta cuando amaina, suavemente, dejando su huella de gotitas. Las soplas y dejan un hueco, chocan entre ellas y se hacen una gran gota. Esperas que desaparezcan, pero solo van de un lado a otro. A veces solo veo los vacíos que dejan y pienso que olvido; pero no, tú siempre estás ahí. Con la misma sonrisa pícara.
Solo son eso, gotitas agrupadas.