Me suspendieron el examen de verbos en lengua. En los tiempos pasados, escribí el presente; en el presente escribí el futuro, ¿y en el futuro? Nada.
El pasado vuelve, nuestra vida es cíclica. 4 estaciones, siempre las mismas; 24 horas, todos los días; 60 segundos, cada minuto; 360º, únicamente un giro. Un giro que a veces cambia lo anterior, pero al que hay que empujar, como a una peonza, soplarle para que se desvíe. Porque si no, sigue girando siempre sobre el mismo punto y va parando poco a poco, hasta que ¡plaf! se cae. En ese mismo instante en que mueres.
El presente será el futuro. Lo que pongas a hervir ahora, entrará en ebullición. Sin más, ley de vida.
El futuro, nada, lo que tú quieras que sea o dejes que sea lo que quiera.