Me preocupa pensar que pienso preocupada sobre los locos que tenían encerrados hace cuarenta años en el loquero de Valencia. Pasé ayer por al lado, me entristecí y sentí una descarga de rabia. Cuanta gente que no debería haber estado allí; cuantas almas perdidas en un mundo que nadie les ayudó a entender; cuantas personas que no tenían más que sus brazos para abrazarse; cuantos colchones agujereados con olor a naftalina; cuantos uniformes; cuantos gritos; cuanta oscuridad.
Escuché también que las barcas de los pescadores llegan al atardecer, y pensé ¡Las gambas están toda la noche agonizando, sintiendo la falta de aire; y aun así, al día siguiente siguen en su batalla!
Y a todo esto, me pregunto: ¿Tengo metido el dedo en el agujerito del dique de mi cerebro? ¿Que pasará si empieza a entrar todo de golpe, si me inundo?, ¿Pienso por pensar?, ¿Qué coño está pasando?
