Hoy hemos tenido que responder uno de esos test psicológicos del colegio. Maldita sea. ¡Qué manía con ponerle un nombre a nuestra forma de pensar!
Una casilla decía así: "¿Te gustaría decir más a menudo lo que piensas?". He rodeado el centro hasta crear un agujero negro.
Como me gustaría gritar: "¡Ya no quiero ver más a esa vieja que dice que mis manos están frías!". Quiero hacer ruido por las mañanas. No andar de puntillas.