Veamos, por donde empiezo... El tiempo es frío, al igual que la gente. Son además, distantes, rígidos e inflexibles. Haciendo una pequeña excepción, los habitantes del barrio de Cristiania. Menudo barrio; idílico, tóxico, hipnotizante, psicodélico. Cristinia es le barrio (o reserva natural) danés de los hippies, la paz, el amor, la marihuana (en todas sus variedades: en porro, en macetas, en piedra), el rock indie...
Copenhague en sí, es la ciudad de las suposiciones:
- Supuestamente el consumo de marihuna está prohibido desde el 2004; sin comentarios...
- Supuestamente es la ciudad del diseño; solo hay tres tiendas con utensilios de cocina un poco más "fashion".
- Supuestamente hay 150 puntos de "bicicletas callejeras"; tan solo he encontrado una, y rota.
- Supuestamente la sirenita es el monumento danés más significativo; pues bien, se la han llevado a la Expo Shangai.
- Supuestamente la población danesa es en su mayoría rubia, alta, estilizada y de ojos azules; simple y llanamente mentira.
Y así infinitas suposiciones más.
Aun a pesar de todo, como adoro viajar, estudiar a la gente en todos sus aspectos, pasearme callejuelas, comprar en los mercados de las pulgas, ir a sus supermercados; tengo que decir que Dinamarca no me disgusta.
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