Quiero llegar, quitarme con prisa las medias y correr a la orilla. Entrar despacito en el mar y dejar que la piel se me erice del frío otoñal del agua. Y girar sobre mi misma con un gran jersey, saltar las olas, salpicar el aire y al fin, dejarme caer sobre el agua. Bucear dejando correr la arena entre mis dedos y sentir como bombea el jersey, haciéndome parecer una gran medusa a la deriva.
No importa sí alguien me espera ahí fuera, abrazándose las piernas para protegerse de la fría brisa que se cuela por su ropa; o si no hay nadie, si solo las nubes me miran.
Tiempo atrás, perdí la cabeza y el tiempo buscando sin saber el que qué buscaba; pero ahora caigo, todo lo que buscaba era a misma.
Salgo yo sola del agua, nadie tiene que venir a forcejear conmigo para ello; porque me gusta lo que hay fuera; sentir, crecer, observar, unirme al movimiento.
