Prefiere dejarse llevar y por eso no lucha contra la marea. Porque en realidad no sabe si ya el agua ha inundado ya sus pulmones, si se está ahogando, o si lo hará por sacar su cabeza y encontrarse con demasiado oxígeno.
Le advierten que si ella no bracea tendrán que sacarla de ahí los guardacostas.
Por una parte, teme ahogarse; pero más le aterroriza que la le devuelvan a la vida, donde tendrá que crecer y sentir. Le gusta su limbo.
¿Cómo va querer volver a la costa si llegó a alta mar huyendo de sus sentimientos?
Dejarse llevar suena demasido bien,
jugar al azar,
nunca saber donde puedes terminar o empezar.
