La felicidad es Soma; dura un rato, con suerte, unos días. No con ello quiere decir que no podamos ser felices durante la mayor parte del tiempo, pero para eso, tenemos que tener mucho, muchísimo Soma.
Y como Soma se pueden utilizar las pequeñas cosas de la vida; como ver como una flor de té se abre lentamente, andar descalzo, la espuma del café, acurrucarte junto a tu gato... O grandes pensamientos, de esos con los que te duermes con una sonrisa en la cara. Pero no siempre estamos dispuestos a dejarnos llevar por la corriente de la felicidad y nos ahogamos.
Tea time in Wonderland
